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Una constelación de estrellas tomaron el escenario para rendir tributo al más grande ícono de la música mundial de todos los tiempos, hubo algo que conmociono a todos, ni las palabras de Booke Shields, ni las canciones de Mariah Carey o Stevie Wonder, el momento más emotivo del funeral multitudinario de Michael Jackson fueron las palabras de su hija Paris, de 11 años: “Era el mejor padre que pude imaginar”, dijo, rompiendo a llorar.

Al igual que sucede con sus hermanos, Prince Michael, de 12 años, y Prince Michael II, de siete, raras veces se había visto hasta ahora el rostro de la niña. Michael Jackson solía ocultarlos tras estrafalarias máscaras. Su padre les hiperprotegía de enfermedades, fotógrafos y posibles secuestros, así que los pequeños no iban al colegio, ni jugaban con otros niños y raras veces eran fotografiados. Michael Jackson dejó estipulado en su testamento que su madre tuviese la custodia de los niños y, en caso de sucederle algo, que lo hiciese su gran amiga Diana Ross.

Cuando al final de la ceremonia, la familia Jackson por completo subió al escenario a entonar las dos míticas ‘We are the World’ y ‘Heal the World’, también subieron los tres pequeños, arropados por sus tíos y abuelos. El más pequeño —conocido como Blanket desde que saltó a las portadas de medio mundo cuando su padre le sacó por la ventana de un hotel berlinés— no se separaba de un pequeño muñeco ataviado como su padre.

Los niños se conocían las canciones de su padre al dedillo. Tras entonar los temas, sus tíos rodearon a Paris. Siguiendo las indicaciones de Jermaine y Marlon Jackson, la niña se acercó al micrófono y su tía Janet le animó: “Habla”.

Paris Jackson de 11 años de edad lloro cuando decia unas palabras sobre su padre… “Desde que nací, papi fue el mejor padre que se puedan imaginar; y sólo quería decir que lo quiero mucho”, la niña rompió a llorar y, con ella, el Staples Center y los millones de fans que seguían el funeral.